LA CONSERVACIÓN DE LA MASONERÍA (II)

Aportación del Q.:H.: René Alberto Langlois

 

El término masonería o francmasonería proviene del francés “francmaçonnerie” y esta proviene a su vez del francés “maçon”, término que significa albañil o constructor. Dado que el origen de esta Institución se encuentra en los antiguos gremios de constructores de catedrales y castillos, el término con que se denomina en la actualidad a esta institución proviene de la denominación de la agrupación de los mismos.

Es posible encontrar con frecuencia la distinción entre masonería operativa y masonería especulativa. El primer término hace referencia a la agrupación de albañiles medievales y al origen “primitivo” de la institución, al hablar de los hombres que realizaban los trabajos en las construcciones diferenciándose así de la masonería especulativa, que hace alusión al conjunto de personas ajenas al oficio de la construcción, que tomaron su simbología y terminología en sus trabajos de tipo intelectual.

La masonería operativa se encontraba estructurada en dos grados, los cuales determinaban la jerarquización, la estructuración de tareas y los conocimientos del oficio: aprendices y compañeros. Los compañeros tenían conocimiento avanzado en cuanto a técnicas constructivas como resultado de su larga experiencia en el trabajo, a diferencia de los aprendices, que eran quienes se iniciaban recientemente en la organización. Es por ello, que los compañeros gobernaran la logia a la vez que instruían a los aprendices. Entre los compañeros se elegía un maestro que presidía los trabajos en las obras. Con el paso del tiempo y con la conversión de la masonería operativa en especulativa, la nueva forma organizativa hizo uso, hasta el día de hoy, de estos elementos, tales como la diferenciación en grados y las interpretaciones simbólicas de los instrumentos constructivos.

Se comenzaron a agrupar en “logias”, término que también tomaron de la masonería operativa y estas a su vez se estructuraron, y se estructuran también en la actualidad, en formas organizativas superiores denominadas “gran logia” o “gran oriente”. Estas agrupaciones superiores reglan la formación de dichas logias y las condiciones que éstas deban cumplir.

Toda forma organizativa masónica se congrega periódicamente en reuniones llamadas tenidas”, las cuales permiten, según su tipo, presencia de personas ajenas a la institución o no.

Más allá de los aspectos organizativos mencionados anteriormente, es menester hacer referencia a que no es posible considerar a la masonería como una religión o secta, debido a que no contiene dogmas ni cuerpo doctrinal alimentado por la fe en algún tipo de deidad. Sus miembros gozan de libertad religiosa, al punto que adscriben a esta organización individuos de diferentes credos, aunque todos se relacionan de forma ecuménica.

Por otra parte, bien una cultura organizacional es importante, el modo de transmitirla a sus miembros también lo es, ya que son ellos quienes están sumergidos en ella y los encargados de asegurar la perdurabilidad de la institución de la que forman parte. Según Stephen Robbins las maneras más poderosas de transmitir dicha cultura son:

1) “…Anécdotas: son narraciones de historias que vinculan el presente y el pasado y explican y legitiman prácticas actuales…”;
2) “…Ritos: son secuencias repetitivas de actividades que expresan y refuerzan los valores centrales de la organización, qué metas son las más importantes y cuáles están de más…”
3) “…Símbolos materiales: son símbolos que comunican a los empleados quién es importante, el grado de igualdad que quiere la dirección y los comportamientos apropiados (como correr riesgos, ser conservador, autoritario, participativo, individualista, sociable)…”, y
4) “…Lenguaje: es un común denominador que une a los miembros de una cultura o subcultura. Al aprenderlo, los integrantes dan prueba de que aceptan la cultura y, por tanto, la conservan…”

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