Nos conocemos desde hace bastante tiempo. Llevamos años viéndonos en
la Reunión Anual de la asociación de fotografía a la cual ambos
pertenecemos y también comunicando por correo electrónico y
ocasionalmente, por teléfono. Hace unos meses, en uno de los descansos
de nuestra asamblea anual, comentando las noticias, salió el tema de lo
mucho que se estaba hablando últimamente de los masones y la de libros
que se estaban publicando sobre ellos. Fue entonces cuando me
sorprendió: primero diciendo que ni el 90% de lo que se publicaba era
verdad y luego explicando que él conocía muy bien el tema. Al
preguntarle a qué se debía su conocimiento me contó tranquilamente que
llevaba años en perteneciendo a la masonería.

Él

es abogado en una empresa, yo soy periodista. Le llamaremos
Jorge, yo soy Fernando Setién. Después de esta primera conversación,
vinieron otras y le comenté que quería aprovecharme de nuestra relación
para realizarle una entrevista sobre la masonería y plantearle preguntas
que quería resolver desde hace tiempo. Accedió.

He ido realizando preguntas a Jorge tal como iban surgiendo
durante la conversación. Hay veces en que un tema ya tratado reaparece.
Lo he dejado tal cual, evitando romper la espontaneidad de la
conversación. En la parte de la derecha viene un menú que nos dirige
directamente a las preguntas realizadas, si bien el texto del menú no
refleja exactamente siempre el contenido de la respuesta, pero en todo
caso, nos permite navegar por las diferentes preguntas.

 

(1)Jorge, si tu tiempo libre lo dedicas a la fotografía y a la masonería… ¿A qué te dedicas cuando no estás en tu tiempo libre?

Trabajo en la asesoría jurídica de una gran empresa española. En
realidad, mencionando la expresión “tiempo libre” estás poniendo el
dedo en la llaga, pues precisamente, mi profesión me deja muy poco
tiempo para mí. Entre proyectos y reuniones, paro poco y te reconozco
que suelo ir con la lengua fuera y sometido a bastante presión. Vamos
¡qué tengo el perfil del estresado de hoy!

 

(2) Bueno
supongo que algo de eso nos pasa a todos. No voy a dar demasiadas
vueltas y entraré directamente en el tema que me interesa ¿Desde cuando
eres masón?

Me inicié hace doce años pero llevaba ya algún tiempo atraído por
esta institución y después de haber madurado la cuestión formalicé mi
petición de entrada.

(3) ¿Cómo realizaste tu petición? ¿Cómo hiciste para ponerte en contacto con la masonería? ¿Te costó mucho?
Para nada. En realidad, por mucho que se diga que la masonería es
una sociedad secreta, no es así. La Gran Logia de España está
inscrita en el Registro de sociedades, aparece por ejemplo, en las
guías telefónicas y es fácil localizarla. En mi caso, yo no conocía a
nadie que fuera masón; carecía pues de padrino para que me presentase.
Lo que hice fue dirigirme a ellos por correo electrónico, solicitando
una entrevista para aclarar diferentes puntos y dudas. Me contestaron
al cabo de unos días solicitándome un número de teléfono de contacto.
Pasado un tiempo, recibí una llamada ofreciéndome una cita. Quedé con
un miembro de la Institución en la cafetería de un hotel y mantuvimos
una larga y agradable charla en la cual contestó a todas las preguntas y
dudas que yo tenía. Dejé pasar algún tiempo y finalmente me decidí,
llamé por teléfono a mi entrevistador y le comenté que quería solicitar
mi entrada a su logia. A partir del momento de la solicitud formal, se
abre el procedimiento de admisión. Varía según las logias y según (lo
que nosotros llamamos) ritos: puede haber dos, tres, cuatro
entrevistas, en sitios diferentes e incluso con formatos diferentes.
Estas entrevistas se llaman aplomaciones. Después de las entrevistas se
realizan votaciones en la logia para saber si se admite o no al
candidato. El proceso es lento; normalmente dura en torno a los
tres-cuatro meses, aunque conozco casos de alrededor de un año. En mi
caso fueron tres meses.

 

(4) ¿Te exigieron algo en particular para poder entrar?

Nada de nada. Salvo si particular es: ser mayor de edad,
sociable, de buena reputación y creer en un Ser Supremo. ¡Ah, sí! Me
explicaron que debía de aportar una cuota de entrada. Creo que hoy está
sobre los 400 Euros.

(5) ¡Caray! ¡Entonces ser masón es caro!
¡Qué va! ¡Hombre! La cuota de entrada se paga sólo una vez. Luego
tenemos unas cuotas mensuales que no suelen sobrepasar los 30 Euros.
Intenta comparar esto con cualquier otra actividad: socio del Madrid o
del Atleti o incluso el gimnasio de mi mujer que paga 75 Euros
mensuales. ¡Hombre! lo que sí sucede esque si no tienes medios
económicos o no pasas una buena situación económica, no es el momento de
pedir tu ingreso ni en ésta ni en ninguna otra asociación.

 

(6) ¿Dime,
te has referido a un Ser Supremo en el que hay que creer para ser
masón. Supongo que se trata de un Dios. ¿Cómo es vuestro Dios?

No te equivoques. Para ser masón tienes que poder responder
afirmativamente a la pregunta de si crees en Dios o Gran Arquitecto del
Universo, como nosotros le llamamos. Pero no es el Dios de ninguna
religión, es el Dios de cada uno. Si una persona es católica, será el
Dios de su catecismo; si una persona es judía, será Yahveh y si es
creyente pero “cree en algo a su manera” pues será ese su Dios, su Gran
Arquitecto, pero nadie le va a pedir que lo defina. Se trata de
respetar las creencias de cada uno. Me hace gracia pues hay un montón
de escritores “listos” que hablan y definen al Dios de los masones y
explican en qué creemos. ¡Y esa gente vende libros! Por otra parte, en
la masonería regular tenemos prohibido hablar de religión.

 

(7) En tu opinión ¿Se puede ser masón y católico?

Por supuesto. No hay nada incompatible. La masonería es
compatible con la religión de cada uno. Si no se define el Gran
Arquitecto del Universo es precisamente para que en él tenga cabida toda
religión. Fíjate que además, los orígenes de la masonería son
profundamente cristianos. Su origen, no lo olvidemos, es el de los
constructores de las catedrales, catedrales que son edificaciones
sagradas. Así no hay nada en la masonería que vaya en contra del
cristianismo. En mi Logia hay católicos practicantes y no practicantes.
En mi caso, si bien no soy practicante, soy católico y mis tres hijos
han hecho la primera comunión puesto que creo que han de tener al menos
las mismas posibilidades que yo he tenido y conocer la religión de su
familia y cuando sean mayores, con conocimiento de causa y con completa
libertad, sabrán que hacer. Creo que la frase que mejor define mi
manera de pensar es la que recoge Humberto Eco en El nombre de la Rosa:
“el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad
jamás tocada por la duda”. Las dudas resueltas fortalecen las ideas.

 

(8) ¿Qué supone para ti formar parte de la masonería? ¿Qué es para ti la masonería?

Buffff… Es difícil contestar a esta pregunta de forma breve. Lo
intentaré. Primero, diré que formo parte de una Hermandad Iniciática.
La palabra hermandad (o su sinónimo, fraternidad) representa algo muy
importante para mí. Se trata de un privilegio que me es concedido por
una comunidad y un trato especial, benevolente, que genera unos lazos
profundos entre todos los que forman esta unión. Por otro lado, la
palabra “iniciática” evoca el concepto de experiencia, diría incluso
que de experiencia personal.

Con esto te diría que para mí, la masonería es un camino, una
experiencia que comparto con otros hermanos con los que me encuentro en
este camino. Ellos van a destinos diferentes del mío, incluso no
tienen por qué llevar la misma dirección, pero están, ahí, realizando
su propio camino. Para mí, este camino supone no olvidar mi deber de
crecer como ser humano.

 

(9) Dime Jorge ¿Cuántos masones hay en España?

No lo sé exactamente pero alrededor de 3.000 en la masonería
regular (Gran Logia de España) y alrededor de unos 600 repartidos en
diversas organizaciones. Si comparamos estas cifras con la de otros
países de nuestro entorno es un número muy pequeño. En Inglaterra o
Francia, países de larga tradición masónica, hay varios cientos de
miles. Esto es debido principalmente a los largos periodos de
prohibición e incluso de persecución hacia la masonería en España. El
último, claro, la guerra civil española en dónde se condenó a mas
personas por pertenecer a la masonería que masones había en esos
momentos. Además, si nos ceñimos a la actualidad, a pesar de que la
masonería recupera su legitimidad con la democracia, todavía queda un
poso oscuro sobre ella. Estos años de la dictadura han dejado en el
inconsciente colectivo una percepción negativa. Como dice un Hermano de
mi logia, si en Estados Unidos se entera el director de un banco que
eres masón, te abre las puertas de su establecimiento, si eso sucede en
España ¡te las cierra!… Tampoco ayuda mucho el hecho de que se
escriban libros con críticas absurdas y culpando a la masonería de
todos los males de la sociedad, como tampoco ayuda que otros algunos
incluso masones, no entiendan lo que significa nuestra institución y
tomen posiciones que parece que dan la razón a esos libros.

 

(10) Si te digo la verdad, mucha gente cree que la masonería es anticlerical y próxima a la izquierda radical.

Eso no son más que tonterías. La masonería ni es, ni puede ser
anticlerical. No, la masonería no es anticlerical; otra cosa es que
haya masones que defiendan posiciones que sí lo sean; pero las defienden
como personas, no como masones (y no es que esté dándoles la razón).
Lo mismo que hay masones que pueden tener esta posición, otros tenemos
ideas diferentes. Como ya te he comentado, en mi logia hay hermanos
católicos practicantes también. En cuanto a lo de ser de extrema
izquierda… ¡Déjame que me ría¡ Primero te repito que durante nuestros
trabajos no podemos hablar precisamente ni de política ni de religión; y
eso es así porque en masonería de lo que se trata es de subir al
escalón superior y dirigirnos a aquéllas zonas en las que estamos todos
de acuerdo. Buscamos la unión, no el conflicto o el enfrentamiento. Te
contaré que entre mis hermanos, por conversaciones mantenidas fuera de
nuestros trabajos, sé que alguno es votante de partidos de izquierdas y
algún otro de partidos de derechas, pero también te puedo decir que
hay otros con los que jamás he mantenido una conversación sobre
política y soy incapaz de saber en qué sentido votan… No me importa, ni
me interesa.

 

(11) No entiendo. Entonces ¿dónde se sitúa la doctrina de la masonería?

En masonería no hay doctrina. En masonería no se te dice lo que
tienes que pensar, ni se piensa por ti. La masonería transmite valores
como la libertad, la tolerancia, la igualdad, la justicia o la
fraternidad pero no adoctrina. No hay libros específicos que leer en
dónde venga marcado un presunto pensamiento masónico. La masonería es
una experiencia que reúne a personas que quieren crecer, que sienten la
necesidad o voluntad de intentar ser mejores, pero en masonería se
entra ya con una cultura, una experiencia, una vivencia, unas ideas y
cada uno deberá crecer en su propio entorno y profundizar en su propio
“yo”. Las circunstancias de cada uno son personales y no son
transferibles y cada uno tiene que recorrer su propio camino, diferente
normalmente, al de sus hermanos en la Orden.

(12) ¿No tiene ningún papel de cara a la sociedad?
El objetivo último de la masonería es el perfeccionamiento y el
progreso de la sociedad. Esa mejora se hace mediante el crecimiento de
sus miembros. Si cada uno de nosotros nos preocupamos por trabajar
nuestra propia piedra, como decimos, por luchar contra nuestras
imperfecciones y progresar como seres humanos, forzosamente eso ha de
hacer mejor a nuestro entorno y por ende, a la sociedad. Hay
instituciones que creen que es factible la intervención de una
obediencia masónica como agente social, para la mejora de la sociedad;
nosotros no lo vemos así, creemos que la masonería es atemporal y que
no debe de intervenir directamente en cuestiones seculares. Este enfoque
es el enfoque clave de la masonería tradicional y regular.

 

(13) ¿Acaso hay más de una masonería?

Para contestarte parafrasearé a un ilustre masón francés, Alec
Mellor, que dice que masonería hoy es un ideal y que es preferible
hablar de Obediencias. Se puede dividir la masonería moderna en dos
corrientes principales: la original y tradicional, liderada por la Gran
Logia Unida de Inglaterra y la que corresponde a las obediencias que se
han ido separando de los postulados iniciales y cuya cabeza es el Gran
Oriente de Francia. Ambas tienen un ideal y un objetivo común: la
mejora del ser humano y de la sociedad. Personalmente, me parecen todas
dignas, sin embargo ésta falta de “organización” me plantea dudas.
Fernando, lógicamente te doy mi visión, desde luego subjetiva, pero
quiero ser sincero y con sinceridad voy a responderte. Tengo serias
dudas en cuanto a la viabilidad de la existencia de diferentes
obediencias:
Primero: si la masonería tiene originalmente
unas reglas y se asume en las constituciones, no cambiarlas ¿Por qué hay
obediencias que las cambian? Porque quizá crean que tal o tal regla
¿ya no vale? Y ¿cuáles son las reglas que no valen? ¿Quién lo decide?
¿No es subjetivo? Es más, existen contradicciones evidentes entre las
obediencias que han abandonado los principios tradicionales. Unas
eliminan ciertas reglas y dejan otras, mientras que otras obediencias
respetan las segundas y eliminan las primeras. ¿Existe una masonería a
la carta en dónde cada uno o cada obediencia elimina aquéllas reglas
que no le gustan? ¿Sigue siendo masonería una vez transformadas las
reglas? Son muchas las preguntas que me llevan a pensar que no se
pueden cambiar unilateralmente las reglas. La masonería es lo que es
(cf. Constituciones de Anderson) y desde luego que hay puntos que
personalmente creo que deben de evolucionar, pero las reglas originales
están ahí y el separarnos de ellas implica decisiones subjetivas que
nos alejan del modelo inicial.
Por otra parte, me pregunto cómo puede hacer
una persona o institución ajena a la masonería para saber diferenciar
entre una organización masónica y otra que no lo es pero aparenta serlo
(no me estoy refiriendo a las obediencias irregulares en general).
¿Puede llegar cualquiera y fundar una obediencia porque sí? La
masonería regular (asociada a la Gran Logia Unida de Inglaterra)
salvo raras excepciones, sólo reconoce una única obediencia por país.
Puede que no sea correcto al no reconocer otras expresiones de la
masonería, pero al menos genera garantías de cara a terceros, de cara
al resto de la sociedad. Así, la sociedad, los profanos, el estado,
saben que sólo existe una Gran Logia regular por país y qué
organización es la representante de la masonería regular en el
territorio (en España, la Gran Logia de España, GLE). Las obediencias
llamadas irregulares reconocen también a otras obediencias pero no
siempre se reconocen todas entre sí. Nos podemos encontrar con casos de
personas que fundan una organización que llaman masónica y que sólo es
reconocida por algunas obediencias y no por otras… ¿Quién puede crear
una obediencia masónica? La masonería regular tiene sus normas que
sirven por ejemplo, para que no se creen organizaciones fraudulentas o
para que un masón enfadado con sus hermanos no cree una obediencia de
la nada porque le venga en gana o crea subjetivamente que es la mejor
solución para arreglar un conflicto. Pero de nuevo si las obediencias
irregulares no siguen siempre las normas, la situación es complicada.
Fernando, no se si me has entendido. Lo que quiero expresarte es que si
bien es fácil saber qué es la masonería regular y cúal es la
organización masónica regular de cada país (sigue un orden en sus
relaciones internacionales y no hay duplicidades posibles), definir a
las demás obediencias es muy complicado pues es difícil establecer los
límites de lo aceptable y de lo no aceptable y supongo que estarás de
acuerdo conmigo con que no todo es aceptable.

 

(14) Dime Jorge ¿Qué es lo que te ha hecho llamar a las puertas de la masonería?

En realidad pienso que ha sido un cúmulo de cosas. Por supuesto,
uno comparte todos los ideales de la masonería pues son el fundamento
de nuestra sociedad. ¿Quién no va a estar de acuerdo con la tolerancia,
la justicia, la igualdad, la libertad, etc. y todos los valores que
defienden los masones? A partir de ahí existen otros factores, que
variarán según las personas. En mi caso sentía la necesidad de aprender
más, de profundizar. En los momentos de mi adhesión a la Orden estaba
también dando vueltas a la posibilidad de reinscribirme en la
Universidad, aunque fuera a distancia, para reemprender de nuevo otra
carrera, no por tener un título adicional, sino por colmar esa
necesidad de seguir aprendiendo. Reconozco que sentía en mí la
necesidad de buscar algo más, algo que no sabía entonces definir. Por
otra parte, resulta atractivo formar parte de una Orden histórica, de
la que han formado parte tantísimos ilustres personajes, desde fuera
uno cree que por algo será ¿no? Igualmente, se espera encontrar personas
que defiendan esos ideales y con los que se pueda convivir o más bien,
compartir reuniones en una atmósfera que nos ayude a progresar.
Recuerdo también que me seducía la posibilidad de formar parte de una
organización en dónde fuera un vagón más y no la locomotora cómo me ha
ido sucediendo a menudo (que cuando yo dejaba de tirar, se paraban las
cosas). Finalmente, creo que sin saberlo, el hecho de pertenecer a un
grupo, de formar parte de algo, también me atraía. Ahora bien, todo
esto no es más que lo que a mí me ha sucedido o pasado por la cabeza;
si ahora mismo le preguntaras a otro masón, seguro que te contaba otra
experiencia y te explicaba otras razones.

(15) Me llama la
atención que dices que sentías la necesidad de buscar alogo más, algo
que no sabías entonces definir. ¿Acaso lo sabes ya?


Bueno, es posible que sí; he conseguido poner un nombre a esas “ansias de búsqueda”,
nombre que no te voy a contar pues es lago íntimo, personal. Eso lo he
encontrado yo, fruto de mi reflexión personal, quizá sea lo que
buscaba, pero no tiene nada que ver con lo que otro haya podido
encontrar o buscaba. Te repito que cada persona tiene su propio camino;
camino que lógicamente tiene que ver con su formación, educación y
cultura.

 

(16) ¿Requiere mucho tiempo y dedicación la masonería?

Pues requiere el tiempo que le puedas y quieres dedicar. Para que
entiendas, yo estoy en una logia que se reúne dos veces al mes, de
septiembre a junio, nada más. Cuando entras, te comprometes a acudir a
las convocatorias y nada más. Solamente cabe añadir, que cuando eres
aprendiz te convocan igualmente a los talleres de instrucción. No nos
olvidemos que la masonería es un medio y no un fin. Así, en cuanto a
prioridades para un masón, han de venir en el siguiente orden: primero
familia, luego trabajo y sólo al final, masonería. A partir de esto
cada uno ocupa su tiempo libre como quiere.

 

(17) ¿Te has referido al término de aprendiz. Supongo que se trata de una etapa o grado en masonería ¿Cuántos grados hay?

En la masonería simbólica sólo hay tres grados: aprendiz,
compañero y maestro. Nada más. Luego, existen otros cuerpos en los que
te puedes inscribir si te interesa y en dónde se reflexiona sobre otros
temas, pero ya no forman parte de la masonería simbólica, ni tienes por
qué inscribirte. De hecho, conozco a muchos hermanos que llevan años
en la institución y jamás los han pisado. Lo único que hay que reseñar
es que sólo los masones pueden formar parte de esos cuerpos.

(18) ¿Y entonces ¿Qué es eso del grado 33?
Es lo que te comentaba, existen cuerpos u organizaciones para los
masones en dónde si quieres, puedes apuntarte y continuar un trabajo
de reflexión. Así el grado 33 es un grado de lo que se denomina el
Consejo Supremo, que no es más que un cuerpo adicional. Pero igual que
el Consejo Supremo, hay otros cuerpos.

(19) Igualmente, es muy común que cuando se habla de la masonería aparezca el término “rito”. ¿Qué es un rito?
Bueno, aquí podemos tirarnos horas hablando. Para empezar y de la
forma más sencilla posible, te diré que un rito es un conjunto de
reglas que fijan el desarrollo y las formas del trabajo en logia. Los
ritos no son propios de la masonería, sino de todas las organizaciones o
instituciones humanas: ritos son las costumbres y las ceremonias en
general, los protocolos que se establecen en las ceremonias
diplomáticas o palatinas (por decreto o costumbre), rito es también el
conjunto de reglas establecidas para las ceremonias religiosas, etc.
En masonería es difícil de establecer el origen de los ritos.
Algunos lo atribuyen a los Colegios de Arquitectos Romanos, otros a los
judíos, a la construcción del Templo de Salomón y otros creen que
nacen directamente en el seno de los gremios de los constructores de
catedrales.
Con relación a la masonería moderna, se supone que pudo haber un
rito único inicialmente, pero lo cierto es que hoy, en el mundo, nos
encontramos con varios centenares de ritos practicados. En realidad
tienen todos muchos elementos en común, incluso en algunos casos las
diferencias son prácticamente indetectables. Los más practicados en las
logias españolas en estos momentos son los llamados: Rito Escocés
Antiguo y Aceptado, Rito de Emulación, Rito Francés y Rito Escocés
Rectificado.

(20) ¿Entonces,
cuando una persona quiere entrar a formar parte de vuestra orden ¿Cómo
se puede informar en cuanto a los ritos que se practican en una u otra
logia?

Hombre, información hay. En libros por ejemplo y además no hay
más que preguntar para recibir una respuesta. En todo caso, yo diría
que no es un tema que deba de preocupar a un profano (un no masón) pues
en el fondo no son más que caminos diferentes que sirven para llegar a
un mismo punto. Cada logia sigue un rito que suele ser el original con
el que se formó en sus principios, por razones históricas o prácticas,
pero de ninguna manera cambia lo esencial, el proceso de iniciación de
la persona.

 

(21) Cambiando
de tercio, me gustaría preguntarte sobre temas más comunes. Siempre me
ha parecido que la masonería era una organización muy elitista. ¿Lo
es?

Podríamos decir que sí y no. Si te fijas en lo que dice
el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, elitista
sería lo perteneciente o relativo a una élite y dicho de una persona,
que manifiesta gustos y preferencias opuestos a los del común. Así, sí
podríamos afirmar que la masonería es elitista pues reúne en su seno a
personas que manifiestan preferencias opuestas a las del común. En
efecto, en una sociedad del culto al ocio consumista, que nos ofrece
centenares de cadenas de televisión, cine y televisión a la carta,
potentes simuladores para juegos (llámese “Play Station”, “XBox”,
“Wii”, etc.) y otras múltiples posibilidades de diversión, no es una
elección fácil en la práctica, optar por formar parte de una
institución como la nuestra, que pretende defender y llevar a la
práctica, valores que parece ocupan muy poco sitio en esta sociedad de
ocio y en el inconsciente colectivo del s. XXI. Sin embargo, por otro
lado, desde un punto de vista social, la masonería no es elitista pues
admite en su seno a personas de procedencia muy diversa; precisamente
es una de sus fuerzas y de su interés pues en ella se entremezclan
experiencias y “modus vivendi” dispares configurando una realidad plural y enriquecedora.

(22) Me decías al principio de esta entrevista que en tu vida diaria o profana,
como decís los masones, andabas a menudo con la lengua fuera y
sometido a estrés. ¿Cómo combinas este estado con tu pertenencia a la
masonería?

Reconozco que hay veces que me cuesta desconectar de mi
profesión y de mis rutinas para venir a trabajar en logia, pero la
realidad es que nada me hace tanto bien como nuestras tenidas. Para mí,
supone desconectarme con lo cotidiano, romper con el ritmo alocado de
mi tren de vida, una pausa. Nuestras tenidas son para mí un paréntesis
que disfruto; siento como si el reloj se parase. De hecho tengo la
costumbre de no mirar la hora desde que entro hasta que salgo de
nuestras dependencias. Lo siento como si entrara en un mundo con un
compás pausado que sigue ritmos distintos al ritmo de la sociedad. Por
supuesto, insisto, te hablo desde mi personal manera de sentir, puede
que otros no lo vivan de la misma manera y no piensen como yo.

 

(23) Jorge ¿tú recomendarías a tus amigos que hicieran una petición para pertenecer a la masonería?

Vamos a ver, lo primero: nadie puede, ni debe recomendar
a otra persona su entrada en esta institución. El camino que hace que
una persona, por su propia curiosidad e inquietudes haga que termine
llamando a las puertas de nuestra institución, ha de ser completamente
libre y el resultado de una búsqueda personal. De hecho, el
proselitismo no está permitido. Entiéndeme, no se puede encontrar algo,
si no se está buscando. Por otra parte, el contestar a esta pregunta
es sencillo, pues entro de lleno en el terreno de la subjetividad y
claro estás realizando esta pregunta a una persona que lleva doce años
disfrutando de la masonería. Te diré por ejemplo, que me encantaría que
mis dos hermanos (reales) dieran el paso y pidieran su admisión en mi
logia. Me encantaría poder compartir con ellos nuestras tenidas, creo
que la atmósfera que se respira en mi logia y en la masonería en general
es algo muy positivo, para nuestro propio progreso, y lógicamente al
ser mis hermanos, quisiera lo mejor para ellos, sin embargo, el impulso
que necesitan dar para acercarse a nosotros ha de ser algo
absolutamente personal. Date cuenta que se trata de entrar a formar
parte de una institución en la que se pide compromiso a sus miembros,
compromiso que sólo se puede dar si el camino ha sido voluntario.

(24) Lo que me explicas me genera otras dudas y preguntas. ¿Saben tu familia, tu esposa, hermanos y amigos que eres masón?
Pues te diré que no todos. Por supuesto que mi esposa sí
lo sabe. De hecho es un requisito para entrar que lo sepa tu pareja; la
decisión de entrar en la masonería no puede ir contra tu familia o
entorno. En cuanto a mis hermanos, uno lo sabe y el otro no.
Probablemente porque siempre haya tenido más confianza con uno que con
el otro en cuanto a abrirnos de corazón y a contarnos temas más
profundos, temas de sentimientos. En lo que se refiere a amistades, la
situación es distinta: se lo he contado a muy pocos. Para mí, el
pertenecer a esta organización es también como un aspecto reservado de
mi vida, como mi refugio, algo así como mi jardín secreto ó casa-taller
que decía Baudelaire. Si todo el mundo a mi alrededor supiera mi
pertenencia a la masonería, es probable que perdiera algo de su magia y
encanto. Además, si bien sí me imagino algunos de mis amigos
engrosando nuestras filas, no veo a otros: bien por su talante o manera
de ser, quizá demasiado superficial para que esto les atraiga, o
porque aunque puedan ser sensibles a las enseñanzas de nuestra
institución, quizá les veo como personas algo informales, sin
posibilidad real de compromiso o de tiempo.

 

(25) En
los últimos tres o cuatro años parece que hay una proliferación de
libros y literatura relacionados con la masonería. Según tu opinión ¿a
qué se debe?

No lo sé muy bien, supongo que a una mezcla de varias
cosas. Recuerdo precisamente que cuando yo buscaba información sobre el
fenómeno de la masonería solamente encontré los libros sobre la
historia de la masonería de Ferrer Benimeli y libros que la criticaban,
en particular alguno de Ricardo de la Cierva, pero se trataba de una
crítica que me parecía tan gratuita y con argumentos tan débiles que en
realidad me animó a buscar más. Fue así como encontré en Internet
páginas sobre la Gran Logia Unida de Inglaterra, madre de todas las
logias y sobre la Gran Logia de España a quien escribí. Sin embargo,
progresivamente, en los últimos años han ido apareciendo más y más
libros. Han aparecido libros buenos (los que menos), regulares y malos,
sobre todo buscando el escándalo o el sensacionalismo. Puede que todo
esto sea una moda. Se ha escrito mucho “thriller” utilizando como tema
de fondo las sociedades secretas, los libros de Dan Brown tocan de
refilón el tema de la masonería incluso se dice que su próxima
publicación tendrá como argumento los orígenes masónicos de los Estados
Unidos de América.

A la vez que se ha ido desarrollando este tipo de
literatura también aparecen otras obras oportunistas que comentan que
si tal o tal político es masón o que si la política de determinados
partidos políticos es masónica, normalmente con connotaciones negativas
cuando esas suposiciones son absurdas. Te recuerdo que parece que tanto
Salvador Allende como Pinochet fueron masones. El que un masón sea
“bueno” o “malo” no hace que la masonería lo sea. Es como juzgar a
todos los socios del Madrid o del Barça en función de uno sólo, o a
todos los miembros de la asociación de fotografía a la cual pertenecemos
ambos por lo que uno de los asociados diga: ridículo. Claro, como se
piensa que la masonería conlleva una doctrina, cuando habla alguien que
se identifica como masón (o se cree que lo es) automáticamente se
extiende su crítica sobre todos los masones cuando precisamente, lo que
la masonería no es, es uniforme y de lo que huye es de los
pensamientos únicos… Por otra parte, la masonería no es una organización
que imparta directrices a sus miembros ni se sitúa por encima de las
conciencias con un programa que deban de llevar a cabo…
Finalmente te comentaré que también puede existir un
número de personas que quieren buscar espiritualidad o visiones con
mayor profundidad en la sociedad, como una parte más de su persona,
parte diferente de su fe y religión. Quizá sean estas personas también
quienes se conviertan en lectores de libros sobre masonería, buscando
descifrar lo que es o lo que les puede aportar. No lo se muy bien.

 

(26) ¿Crees entonces que en estos momentos hay un incremento de personas que se acercan a vosotros pidiendo su entrada?

Sí, rotundamente sí. Pero además, lo que me parece interesante,
no es tanto el número, que es verdad, demuestra que la masonería
regular en España está creciendo mucho, sino la calidad de los
candidatos. Nos encontramos con jóvenes con la cabeza bien amueblada y
otros, de edad madura, que buscan su perfeccionamiento como seres
humanos. En los últimos tiempos, nos hemos encontrado a pocos que
intentaran entrar en nuestra organización en busca de poder social o
económico, tampoco hay muchos en los últimos tiempos que vengan
persiguiendo una ascensión en su partido político. No, la mayoría de los
que se están acercando a nosotros en estos dos últimos tiempos,
responden a esa idea de los masones de “hombres buenos que quieren ser
mejores” y por supuesto, los pocos que intentan formar parte de nuestra
institución por motivos espurios, son rechazados.

Ahora, tampoco convirtamos esto en una hagiografía; en
nuestra institución, como en toda institución creada por seres humanos,
hay cosas buenas y cosas peores como también encontraremos a masones
buenos y otros peores. Lógicamente, no puede ser de otra manera.

 

(27) Has
comentado antes que los requisitos para ser masón son ser mayor de
edad, sociable, de buena reputación y creer en un Ser Supremo.
¿Solamente se necesita cumplir estos requisitos para entrar? No parece
que sea difícil.

Por supuesto hay que ser mayor de edad, como para casi todas las
cosas que se realizan o necesitan compromiso en nuestra sociedad, la
capacidad legal es requisito indispensable. En cuanto a las buenas
costumbres, nos referimos a ser personas de confianza, personas a las
que uno no dudaría recomendar para cualquier cosa, honradas, de buena
reputación en su entorno. También se exige ser una persona libre: la
petición de afiliación a la Francmasonería ha de ser consecuencia de la
libertad individual. Finalmente, creer en un Principio Superior o
Causa Primera de todo lo creado, al que se denomina comúnmente como
Dios, y que los masones, respetando siempre la libertad del individuo
ante cualquier creencia particular, denominamos Gran Arquitecto del
Universo. El candidato que quiera formar parte de nuestra institución
deberá cumplir todos estos requisitos. Así, realizará varias reuniones o
entrevistas con distintos miembros de la logia que verificarán su
cumplimiento así como la idoneidad del candidato a integrarse dentro
del grupo. Sólo te diré que resulta más fácil salir que entrar. Hoy en
día no es complicado entrar en contacto con la masonería: se busca por
“Gran Logia de España” en las páginas amarillas o en un buscador en
Internet y localizamos rápidamente un teléfono o una dirección de
correo electrónico, pero no por realizar una petición de entrada se nos
va a admitir.

 

(28) Ya
que hablas de Internet, encuentro efectivamente sorprendente para una
organización que se presume tan discreta la proliferación de sitios en
Internet: conozco páginas oficiales, personales, blogs, portales, chats
masónicos. A ti ¿qué te parece todo esto?

La masonería no se hace en Internet, en chats o por correo
electrónico. La masonería se hace y se vive en logia y en cada corazón.
Efectivamente en los últimos años hay una proliferación de sitios
sobre masonería en la Red (como sobre todos los temas en general) sin
embargo, creo que muchos no ayudan a los profanos, sino que les
equivocan. Hay magníficos portales, exquisitos, técnicamente hablando y
desde punto de vista estético, pero que tratan nuestro tema desde el
desconocimiento (desconocimiento del que habla creyendo saber) y
confunden y llevan a error. Además he podido comprobar con mis propios
ojos las barbaridades que se dicen en “chats” sobre la masonería o por
personas que se identifican como masones. Cada vez que me encuentro con
un candidato que le gusta curiosear por Internet le suelo decir: “si
ya has tomado tu decisión de formalizar tu petición de entrada en la
Gran Logia de España” deja de leer… En efecto, la masonería reserva al
candidato, mediante las ceremonias, sorpresas y escenificaciones, que
pierden parte de su impacto si se conocen antes. En Internet es posible
encontrarlas, incluso recibir comentarios equivocados y
malinterpretados sobre las mismas

 

Jorge, muchas gracias
por haber atendido a estas preguntas. Creo que con tus explicaciones he
conseguido entender algo más de lo que es la masonería. En realidad me
ha sorprendido la naturalidad y sencillez con las que hablas de todo
ello cuando la idea que yo me hacía acerca de vuestra institución
correspondía a una organización y unas ideas mucho más opacas. Espero
que esta entrevista haya sido igualmente esclarecedora para los demás
lectores.

Fuente: http://www.entrevistamason.es/

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