INICIACIÓN : LA
MADRE VIUDA

Vicente Alcoseri

Es una historia complicada. En realidad todas estas
historias tienden a hacerse bastante complicadas. Pero Isis y su marido Osiris
eran mellizos, hijos de la diosa Nut. Y sus parientes más jóvenes eran Seth y
Nephthys, que también eran mellizos hijos de Nut. Una noche Osiris durmió con
Nephthys, creyendo que era Isis… un despiste, digamos. De ese error nocturno
nació Anubis, el hijo mayor de Osiris, pero de la esposa que no debía ser. Seth
su marido, se lo tomo mal y planeo matar a su hermano mayor, Osiris.
En secreto tomo medidas de Osiris y mando hacer un
hermoso sarcófago en el que cupiera exactamente. Una noche, cuando
los dioses celebraban una animada fiesta, Seth vino con
el sarcófago y declaro que cualquiera que cupiera exactamente lo
tendría como regalo para su tumba. Todos los presentes probaron y, por
supuesto, cuando Osiris entró, el sarcófago cumplía exactamente a su
medida. Inmediatamente aparecieron sesenta y dos cómplices que
bajaron la tapa, la ataron, y lo arrojaron al Nilo.
Así que lo que tenemos aquí es la muerte de un dios
y cada vez que se produce la muerte de un dios, puedes esperar una resurrección
La muerte de Osiris estaba asociada simbólicamente
con las crecidas e inundaciones anuales del río Nilo, que fertilizaba
todos los años la tierra de Egipto. Era como si la putrefacción del cuerpo
de Osiris fertilizara y vitalizara la tierra. 
Osiris fue flotando Nilo abajo hasta ser depositado
en una playa, en Siria. Creció allí un árbol hermoso, de maravilloso
perfume, que incorporó el sarcófago a su tronco. El rey de aquella región
acababa de tener un hijo varón y se disponía a construir un palacio. Y
como el aroma de ese árbol era tan maravilloso, lo hizo cortar y llevar
para hacer el pilar central del salón principal del palacio. 
Mientras tanto, la pobre diosa Isis, cuyo marido
había sido arrojado al Nilo, emprendió la búsqueda de su cadáver. Este
tema de la búsqueda de Dios, esposo del alma, constituye un tema
mitológico principal en ese periodo: la Diosa sale en busca de su esposo y
amante perdido y, gracias a la lealtad y a un descenso al reino de la
muerte, se convierte en su redentora. 
Isis llega por fin al palacio y se entera de la
existencia de la columna de madera aromática. Sospecha que puede tener
algo que ver con Osiris, y consigue empleo como nodriza del niño recién
nacido. Bueno, deja que el niño le chupe un dedo… después de todo, es
una diosa, y hay un límite a las concesiones que pueden hacerse. Pero se
encariña con el niñito y decide darle la inmortalidad poniéndolo en la chimenea para
quemar su cuerpo mortal. Como diosa, puede impedir que el fuego lo mate,
ya entiendes. Y todas las noches, mientras el niño está en el fuego, ella
se transforma en golondrina y vuela lúgubremente alrededor de la columna en
la que está encerrado su marido. 
Una noche aparece la madre del niño en el cuarto
donde se desarrolla esta pequeña escena, ve al niño en la chimenea, suelta
un grito, que quiebra el encanto, y el niño tiene que ser rescatado de
la incineración. La golondrina, en tanto, se ha transformado otra vez
en la bella nodriza y diosa, que explica la situación y le dice a
la reina: “A propósito, es mi esposo
el que está ahí, dentro de esa columna, y le agradecería que me lo dejara
llevar a casa
”. Así que el rey, que entretanto ha aparecido en escena,
dice: ¡Pues claro! Por supuesto. Hace extraer la columna, se la entrega a
Isis, y el hermoso sarcófago que contiene a Osiris es depositado sobre una
barcaza principesca. 
En el camino de vuelta al delta del Nilo, Isis
quita la tapa del ataúd, se acuesta al lado de su marido muerto, y concibe
un hijo. Se trata de un tema que aparece todo el tiempo en las antiguas
mitologías bajo muchas formas simbólicas: de la muerte viene la vida.
Cuando la barcaza toca tierra, la diosa da a
luz entre los papiros a su hijo Horus; y fue la figura de esta madre
divina con su hijo concebido de dios la que dio origen al modelo de la
Virgen Madre y viuda.
El pájaro en vuelo, es un símbolo casi
universal del espíritu. Con la madre viuda en tanto ésta concibe mediante
el espíritu, sí. Pero aquí nos encontramos con un pequeño detalle más. El
hermano menor, Seth, celoso, mientras tanto ha usurpado el trono de
Osiris. No obstante, para asumir propiamente el poder, debería casarse con
Isis. En la iconografía egipcia, Isis representa el trono. El faraón se
sienta sobre el trono, que es Isis, como un niño sobre el regazo de su
madre. 

  

Por eso, cuando estás delante de la catedral de
Charteres, puedes ver sobre uno de los portales de la fachada oeste una
imagen de la Virgen como el trono sobre el cual se sienta el niño Jesús y
bendice al mundo como su emperador. Es precisamente la imagen que nos ha
legado el más antiguo Egipto. Los primeros padres y los primeros artistas
imitaron deliberadamente estas imágenes. 
Las mitologías esotéricas a las que se refieren
aquí son las del dios muerto y resurrecto: Hiram, Cristo, Adonis,
Gilgamesh, Osiris, uno tras otro. La muerte y resurrección del dios está
asociada en todas partes con la luna, que muere y renace todos los meses.
Durante dos noches y tres días está oscura, y por eso tenemos a Cristo dos
noches y tres días en la tumba. 
Nadie sabe cuál puede haber sido la fecha real del
nacimiento de Jesús, pero se ha tomado la fecha que era la del solsticio
de invierno, el 25 de diciembre, cuando las noches empiezan a hacerse
más cortas y los días más largos. Es el momento del renacimiento de
la luz. Fue exactamente la fecha de nacimiento del dios persa de la
luz, Mithra, el Sol. 
Esto sugiere que hay una idea de muerte del pasado
y nacimiento del futuro en nuestras vidas y en nuestro pensamiento: muerte
de la naturaleza animal y nacimiento de la espiritual. Esos símbolos
nos están hablando en ese sentido. 
Por eso Isis ó Balkis la madre viuda del Sol puede
decir: “Soy la que es la madre
naturaleza, madre de todas las cosas. Señora de todos los elementos. Dueña
de los poderes divinos, reina de todo lo que está en el infierno, pero
principal entre todos los que habitan el paraíso. Manifestada sola y bajo
una única forma entre todos los dioses y diosas”
El asno de oro,
de Apuleyo, siglo II d.C.
El asno de oro es una de las primeras novelas
que se han escrito. Su principal personaje, su héroe, ha sido
transformado, por lujuria y magia, en un asno símbolo de la brutalidad
animal, y tiene que superar una ordalía de dolorosas y humillantes
aventuras hasta que su redención le viene por gracia de la diosa Isis.
Ella aparece con una rosa en la mano símbolo del amor divino, no de la
lujuria, y cuando el asno come la rosa recupera su antigua condición de
hombre. Pero ahora es más que hombre, es un hombre iluminado, un santo. Ha
experimentado el segundo nacimiento virginal, ya sabes. De modo que de la
mera carnalidad animal se puede pasar a una muerte espiritual y renacer.
El segundo nacimiento es de una encarnación exaltada, con forma
espiritual. 
Y la diosa Madre Viuda es la que produce todo esto.
El segundo nacimiento se lleva a cabo mediante una madre espiritual. Notre
Dame de París, Notre Dame de Chartres… nuestra Madre Logia etc.
Renacemos espiritualmente entrando y saliendo de una Logia Masónica. Ahí
reside un poder exclusivo del principio secreto femenino. 
También puedes acceder al renacimiento por
intercesión del sexo masculino. Pero usando este sistema de símbolos, la
mujer es la regeneradora. 

La tradición Masónica propiamente es una reunión de
la idea de las antiguas escuelas milenarias, del Héroe como alguien que ha
de unir los poderes espirituales y temporal, y la idea clásica, helenística, de
Hiram muerto y resurrecto, y que renace en cada masón, como un
hijo meramente espiritual.

TOMADO DE LA REVISTA DIALOGO ENTRE MASONES NOVIEMBRE 2014

Fuente



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